Industria, construcción y comercio siguen mostrando señales de debilidad, mientras el mercado analiza si el Gobierno podrá sostener la estabilidad macroeconómica sin una mejora más visible de la actividad y el empleo.
La economía argentina enfrenta un escenario de recuperación desigual, con algunos sectores vinculados a los recursos naturales mostrando mejores resultados y actividades asociadas al mercado interno todavía atravesando dificultades.
Los últimos datos de industria y construcción volvieron a poner el foco sobre la evolución de la actividad económica y alimentaron el debate entre operadores y consultores sobre las posibilidades de una recuperación más firme antes de las elecciones de 2027.
El desafío para el Gobierno pasa por sostener el orden fiscal y la baja de la inflación, al mismo tiempo que intenta evitar que la debilidad de sectores como la industria, la construcción y el comercio termine profundizando el malestar entre consumidores y empresas.
El mercado mira la actividad económica
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió esta semana ante estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella la continuidad del programa fiscal y descartó la posibilidad de abandonar ese eje de la política económica de cara a las elecciones.
“Argentina tiene que generar un nivel de credibilidad que solo se puede hacer mostrando resultados”, sostuvo el funcionario.
Caputo también rechazó la idea de implementar un esquema de estímulo del gasto asociado al calendario electoral. “Siempre se ha especulado con un ‘plan platita’ porque vienen las elecciones”, señaló, aunque consideró que ese tipo de políticas termina distorsionando la economía.
Para los operadores, la estabilidad cambiaria será una de las variables centrales de cara a 2027, pero la evolución de la actividad también aparece como un factor determinante.
El interrogante es si la economía podrá mejorar en los próximos meses lo suficiente como para que la estabilización macroeconómica se traduzca en una recuperación más perceptible para hogares y empresas.
Salarios e ingresos: el ajuste empieza a moderarse
Pablo Moldovan, de la consultora C-P, consideró que la desaceleración de la inflación comenzó a generar un cambio en la dinámica de los ingresos, consignó Ámbito
“La baja de la inflación está ayudando a que los ingresos, como salarios y jubilaciones, dejen de caer”, explicó.
Según el economista, durante los últimos tres meses la economía pasó de una etapa caracterizada por el ajuste y la caída de los ingresos hacia un escenario de estancamiento.
Sin embargo, esa estabilización convive con dificultades puntuales en sectores vinculados al mercado interno.
“Eso convive en particular en algunos sectores, como son los casos de industria, comercio y construcción con algunas cuestiones muy particulares que hacen que uno tienda a ser más pesimista”, señaló Moldovan.
Para el economista, la economía podría dejar de caer y comenzar una estabilización gradual en los niveles actuales, especialmente en el conjunto de actividades que representa alrededor del 80% del PIB y que no está vinculado directamente con petróleo, minería y agro.
Pero las perspectivas para la industria y la construcción continúan siendo más débiles.
Una recuperación económica a dos velocidades
La consultora Sistémica, dirigida por Federico Poli, plantea que la economía argentina atraviesa una recuperación divergente.
Según su análisis, los sectores intensivos en recursos naturales mantienen una dinámica positiva, mientras que las actividades relacionadas con el mercado interno, el consumo y el empleo continúan mostrando indicadores recesivos.
La consultora sostiene que el escenario actual ya no puede explicarse solamente por la situación heredada y considera que las decisiones de política económica aplicadas durante la gestión también están teniendo efectos sobre el entramado productivo.
La consecuencia es una economía fragmentada, en la que conviven sectores con mayor dinamismo junto con otros que todavía no consiguen recuperar niveles anteriores.
Industria y construcción, entre los sectores más débiles
Andrés Reschini, director de F2 Soluciones Financieras, relativizó el impacto de los últimos datos negativos de industria y construcción.
Según el economista, más allá del mal dato de julio, ambos sectores no necesariamente atraviesan un año con una expansión muy diferente del promedio.
El principal problema, explicó, es que no lograron recuperar los niveles previos a la caída registrada durante 2023 y 2024. Esa base más baja hace que la recuperación resulte más lenta.
Desde Qualy también observan una recuperación desigual y un mayor deterioro en las actividades dependientes de la demanda doméstica.
La consultora señaló que la industria, la construcción y el comercio minorista continúan enfrentando una combinación de demanda débil, mayores costos estructurales y presión de las importaciones.
Ese escenario está llevando a algunas empresas a reducir turnos, liquidar stocks, orientar parte de su actividad hacia servicios de mantenimiento y priorizar la liquidez.
La mora de las pymes también refleja el deterioro
La debilidad de los sectores vinculados al mercado interno también aparece en los indicadores de crédito.
Un estudio de Equilibra muestra que el monto de créditos irregulares de las pequeñas y medianas empresas pasó del 0,7% en noviembre de 2024 al 3,7% en julio de 2026.
El nivel está por debajo del máximo de 8,1% registrado a comienzos de 2020, pero marca un deterioro significativo frente a los niveles observados previamente.
La morosidad, además, presenta diferencias importantes entre sectores. Las actividades consideradas más afectadas por el actual esquema económico exhiben mayores niveles de irregularidad, mientras que minería, energía e intermediación financiera aparecen entre las actividades con mejores indicadores.
Construcción y comercio encabezan el ranking sectorial, con créditos en mora equivalentes al 7,7% y 6,5% del total, respectivamente.
En la industria, el porcentaje llega al 3,7%, en línea con el promedio de los créditos a empresas.
El desafío del Gobierno hacia 2027
El escenario plantea una tensión entre dos objetivos de política económica: preservar la estabilidad macroeconómica y conseguir que esa estabilidad se traduzca en una mejora más amplia de la actividad.
La desaceleración de la inflación comienza a aliviar la dinámica de los ingresos, pero todavía persisten problemas en sectores con fuerte peso en el empleo y el consumo interno.
Con las elecciones de 2027 como horizonte, el desempeño de la economía real será una de las variables que seguirá de cerca el mercado. La pregunta ya no pasa solamente por si el Gobierno consigue sostener el equilibrio fiscal y cambiario, sino también por cuándo y con qué intensidad esa estabilización llegará a la industria, la construcción, el comercio y los hogares.
Por ahora, las señales muestran una economía que dejó atrás parte del ajuste más intenso, pero que todavía no consigue una recuperación homogénea.
