La irregularidad del crédito al sector privado cayó del 7,7% al 7,6% en junio, según un informe de 1816 basado en datos del Banco Central. La mora de las familias también mostró una leve mejora, mientras que la de las empresas permaneció estable.
La morosidad crediticia interrumpió en junio una racha de 19 meses consecutivos de aumentos y registró una leve mejora en el sistema financiero argentino.
De acuerdo con un informe elaborado por la consultora 1816 a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la irregularidad del crédito otorgado al sector privado no financiero pasó del 7,7% en mayo al 7,6% en junio.
El dato fue destacado por el presidente Javier Milei, quien respaldó públicamente el informe y consideró la interrupción de la tendencia alcista como una señal positiva para el sistema financiero y la capacidad de pago del sector privado.
La mora de las familias también bajó
Uno de los principales factores detrás de la mejora fue el comportamiento de los préstamos destinados a los hogares.
Según el informe, la morosidad de las familias pasó del 12,8% en mayo al 12,7% en junio.
Aunque se trata de una reducción leve, representa un cambio respecto de la tendencia observada durante los meses anteriores.
La evolución de este indicador resulta relevante porque los hogares concentraban los niveles de irregularidad más elevados dentro del crédito al sector privado.
La morosidad de las empresas se mantuvo estable
En el segmento corporativo no se registraron cambios durante junio.
La mora de las empresas permaneció en 3,5%, el mismo nivel registrado durante mayo.
De esta manera, la mejora del indicador agregado estuvo explicada principalmente por el freno de la morosidad en los préstamos destinados a las familias.
19 meses de aumentos consecutivos
El dato de junio marca un punto de quiebre después de un extenso período de deterioro de la calidad crediticia.
La morosidad del sector privado venía aumentando de manera ininterrumpida desde octubre de 2024.
En ese momento, la irregularidad total se ubicaba en apenas 1,5%, mientras que la mora correspondiente a las familias era del 2,5% y la de las empresas alcanzaba el 0,7%.
Desde entonces, el indicador fue acumulando subas hasta alcanzar los niveles registrados durante 2026.
La comparación permite dimensionar el fuerte incremento de la morosidad registrado durante este período, pese a la mejora marginal observada en junio.
El dato todavía es preliminar
Desde 1816 aclararon que las cifras surgen de la base de datos del BCRA y pueden experimentar pequeñas modificaciones técnicas durante las próximas semanas.
El dato definitivo será conocido con la publicación del Informe de Bancos, prevista para fines de agosto.
Sin embargo, la consultora señaló que durante 2026 el ratio de mora agregado preliminar coincidió exactamente con las cifras definitivas publicadas posteriormente.
Por este motivo, el dato de junio constituye una primera señal relevante sobre la evolución de la calidad del crédito.
La reacción de Milei a la caída de la morosidad
El dato tuvo además una repercusión política.
El presidente Javier Milei compartió el informe especial elaborado por 1816 y destacó la interrupción de la tendencia alcista de la morosidad.
La reacción del mandatario refleja la importancia que el Gobierno asigna a la evolución del sistema financiero y a la capacidad de pago de familias y empresas.
El freno de la mora aparece así como una señal positiva después de 19 meses consecutivos de deterioro.
Morosidad crediticia: los números de junio
Los principales indicadores del informe son:
- Mora total: 7,6% en junio, contra 7,7% en mayo.
- Mora de las familias: 12,7%, frente al 12,8% anterior.
- Mora de las empresas: 3,5%, sin cambios.
- Racha alcista: 19 meses consecutivos de aumentos que se interrumpieron en junio.
- Octubre de 2024: la mora total era de 1,5%.
- Mora de las familias en octubre de 2024: 2,5%.
- Mora de las empresas en octubre de 2024: 0,7%.
La baja de una décima en el indicador agregado todavía es moderada, pero marca un cambio relevante después de más de un año y medio de aumentos consecutivos.
El dato definitivo permitirá determinar si la mejora observada en junio se consolida como un cambio de tendencia o si se trata solamente de una pausa dentro del proceso de deterioro crediticio.
