Petróleo arriba de UDS100: la paradoja para Argentina entre los dólares de Vaca Muerta y el precio de la nafta

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El salto del Brent mejora las perspectivas para la balanza energética argentina en un momento de producción récord, pero también puede elevar los costos de los combustibles y sumar presión sobre la inflación.

El petróleo volvió a superar los US$100 por barril y puso a la Argentina frente a una situación particular: el mismo shock internacional que puede generar más dólares para el país también amenaza con presionar sobre el precio de los combustibles.

La diferencia respecto de otros episodios de subas del crudo es que la Argentina llega a este escenario con una producción petrolera en niveles récord y con Vaca Muerta ganando participación. Esto permite capturar una parte mayor del incremento del precio internacional a través de las exportaciones.

Pero existe una contracara. Un petróleo más caro eleva el valor de referencia del crudo y puede generar presión sobre los precios de la nafta y el gasoil en el mercado interno, con un eventual impacto adicional sobre la inflación.

Petróleo a US$100: cuántos dólares puede sumar Argentina

El Brent se ubicaba por encima de los US$101 por barril durante la tarde, luego de haber superado los US$103 durante la mañana, en un contexto de nuevas tensiones en Medio Oriente.

Para Argentina, el impacto de una suba del crudo depende de cuánto petróleo pueda exportar y de la evolución de las importaciones energéticas.

Una estimación de Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, calculó que cada US$10 de aumento en el precio del barril puede representar unos US$1.300 millones adicionales en la balanza comercial energética argentina, en términos anualizados.

El cálculo considera el efecto neto sobre la balanza energética, incluyendo tanto el incremento del valor de las exportaciones como el comportamiento de las importaciones.

El Institute of International Finance (IIF) estimó una sensibilidad todavía mayor: según sus cálculos, cada US$10 adicionales en el precio del petróleo podrían generar alrededor de US$1.700 millones de divisas adicionales por año para Argentina, equivalente a cerca de 0,25% del PBI.

Vaca Muerta juega a favor

La producción local es uno de los principales factores que modifican el impacto del shock petrolero.

En julio, Argentina produjo un récord de 916.200 barriles de petróleo diarios, un 17,2% más que un año antes, según datos de la Secretaría de Energía.

De ese total, Vaca Muerta aportó 643.100 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 26,4%. El yacimiento ya representa aproximadamente 70% de todo el petróleo producido en el país.

La combinación entre mayor producción y precios internacionales más elevados permite que una parte del shock externo se transforme en mayores ingresos por exportaciones.

El desafío es que ese crecimiento productivo pueda trasladarse efectivamente a los mercados internacionales. Para eso será clave la ampliación de la infraestructura de transporte y evacuación del crudo.

El cuello de botella que busca resolver Vaca Muerta Oil Sur

En ese punto aparece Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema destinado a ampliar la capacidad de transporte y exportación del petróleo producido en la formación neuquina.

La expansión de la infraestructura es fundamental para que el crecimiento de la producción no encuentre un límite en la capacidad de trasladar el crudo hacia los mercados externos.

Las perspectivas para la próxima década son todavía más ambiciosas.

Un informe de Deloitte proyecta que las exportaciones de hidrocarburos argentinos podrían pasar de unos US$11.000 millones en 2025 a US$46.700 millones en 2035.

En ese escenario, la producción petrolera podría alcanzar aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios en 2030 y acercarse a 1,7 millones en 2035.

La Argentina podría convertirse así en el segundo mayor productor de petróleo de América Latina, detrás de Brasil.

Para alcanzar esos niveles, el sector necesitaría además un fuerte flujo de inversiones. Deloitte estima que podrían superar los US$20.000 millones anuales hacia 2030 y acumular más de US$160.000 millones durante la próxima década.

El problema: el petróleo caro también puede encarecer la nafta

El beneficio exportador tiene una contracara dentro de la economía argentina.

Cuando sube el precio internacional del petróleo, aumenta el valor de referencia del crudo utilizado por la industria local. Eso puede generar presión para actualizar los precios de los combustibles.

El impacto ya comenzó a observarse. Según el último informe de Economía & Energía, desde el comienzo de la crisis en Medio Oriente la nafta acumuló un aumento del 27%, mientras que el gasoil subió 23% en Argentina.

El traslado, de todos modos, fue menor al registrado en otros mercados, entre ellos Estados Unidos, Perú y Filipinas.

La nueva escalada del Brent vuelve a poner bajo presión ese desacople entre los precios internacionales y los valores de los combustibles en los surtidores argentinos.

Impuestos: otra variable que puede amortiguar la suba

El Gobierno también utilizó la política tributaria para limitar parte del impacto sobre los combustibles.

A fines de agosto volvió a postergar incrementos pendientes en el Impuesto a los Combustibles Líquidos y al dióxido de carbono.

De acuerdo con el Decreto 829/2026, los remanentes correspondientes a actualizaciones de 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026 deberán comenzar a aplicarse desde el 1° de octubre.

Por lo tanto, la evolución del precio final en los surtidores no depende exclusivamente del Brent: también intervienen los impuestos, el tipo de cambio y la política de precios de las empresas.

Cuánto puede impactar en la inflación

El combustible tiene además un efecto que va más allá del precio que paga el consumidor en una estación de servicio.

Según cálculos de Economía & Energía, un aumento del 10% en los precios de los combustibles tendría un impacto directo de aproximadamente 0,36 puntos porcentuales sobre el IPC.

A ese efecto directo se suma el impacto indirecto sobre la economía: un combustible más caro eleva los costos de transporte y logística, que pueden trasladarse posteriormente a otros bienes y servicios.

Así, la Argentina enfrenta una situación particular frente al nuevo salto del petróleo: el aumento del Brent puede mejorar el ingreso de dólares y fortalecer el superávit energético, pero también puede aumentar la presión sobre los combustibles y la inflación.

La diferencia respecto de shocks anteriores es que esta vez el país cuenta con una producción de Vaca Muerta mucho mayor y con perspectivas de seguir incrementando sus exportaciones. El desafío será aprovechar el petróleo caro para fortalecer las cuentas externas sin que el impacto sobre los precios internos termine diluyendo parte de ese beneficio.

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