La mejora de Fitch abre una ventana financiera, pero Moody’s mantiene una postura más conservadora: el problema ya no es tanto el ajuste, sino su durabilidad. Hasta que eso no esté más claro, la nota seguirá en zona de alto riesgo
Aunque reconoce avances en la macro, Moody’s mantiene a Argentina en Caa1 con perspectiva estable y descarta una suba en el corto plazo.
El contraste con Fitch Ratings —que elevó la nota a B-— no es menor: refleja diferencias en cómo cada agencia pondera los riesgos.
La clave está en que Moody’s no discute el ajuste, sino su sostenibilidad.
1) Riesgo político y electoral (2027)
Para la calificadora, el principal interrogante es si el programa económico actual trasciende al gobierno. La incertidumbre sobre el ciclo electoral y la continuidad de las políticas pesa directamente en la nota. En ese marco, la figura de Javier Milei aparece condicionada por su nivel de aprobación y por la posibilidad de cambios de rumbo en el mediano plazo.
2) Fragilidad externa (reservas y dólares)
El segundo foco es la disponibilidad de reservas netas. Aunque hubo mejora en el frente externo, Moody’s quiere ver consolidación: acumulación sostenida de divisas y menor vulnerabilidad a shocks. Hoy ese colchón sigue siendo limitado.
3) Contexto global volátil
La agencia también introduce un factor exógeno: condiciones financieras internacionales inestables, que reducen el margen para mejorar ratings en economías emergentes con historial de crisis.
4) Mejora parcial, pero insuficiente
Moody’s ya subió la nota tres escalones desde niveles de default (Ca), y reconoce que la probabilidad de impago es menor que hace un año. Sin embargo, considera prematuro avanzar otro escalón sin evidencia más sólida de estabilidad.
5) Diferencia con otros casos (como Ecuador)
Aunque comparte calificación con Ecuador, el análisis es distinto: Argentina tiene más canales de transmisión de crisis, especialmente político y externo, lo que justifica mayor cautela.
Qué tendría que pasar para un upgrade
Moody’s es explícita: necesita mayor claridad en dos frentes
- continuidad del programa económico más allá de 2027
- fortalecimiento consistente de reservas y balance externo