YPF avanza en la desinversión de su participación en Metrogas, tras recibir el interés de 13 compañías en la primera fase del proceso competitivo, en una operación que el mercado valúa en torno a los US$800 millones.
La petrolera —que controla el 70% de la distribuidora— ya completó la etapa inicial con la recepción de ofertas no vinculantes y se encamina ahora a una fase de due diligence, en la que se seleccionarán los candidatos con propuestas más competitivas. El mandato de venta está en manos de Citigroup, y la compañía estima cerrar la transacción dentro de 2026.
Quiénes están mirando el activo
Entre los interesados aparecen jugadores estratégicos del sector energético, como Central Puerto, y grupos privados como el liderado por los hermanos Neuss, que en el último año aceleraron su posicionamiento en infraestructura energética.
El atractivo de Metrogas radica en su escala: abastece a más de 2,2 millones de clientes en el AMBA, lo que la convierte en un activo clave dentro del segmento de distribución.
Condiciones y riesgos de la operación
La eventual venta implicará que el comprador lance una oferta pública por el resto del capital flotante, en línea con la regulación vigente. Sin embargo, el proceso enfrenta un factor crítico: la definición sobre la concesión de la compañía, que vence en 2027.
La renovación de esa licencia por parte de la Secretaría de Energía será determinante para la valuación final y el apetito inversor, ya que impacta directamente en la previsibilidad de flujos a largo plazo.
Estrategia de YPF: foco en Vaca Muerta
La salida de Metrogas se inscribe en la estrategia de reconfiguración de portafolio impulsada por el CEO Horacio Marín, orientada a concentrar capital en activos de mayor retorno, especialmente en Vaca Muerta.
En esa línea, YPF ya avanzó en la venta de participaciones en negocios no core, incluyendo activos en fertilizantes, campos maduros y operaciones en Brasil y Chile.
Lectura de mercado
La operación pone en evidencia un doble movimiento: por un lado, la racionalización de portafolio de la principal petrolera del país; por otro, el interés creciente por activos regulados con escala en un contexto de normalización macro.
El cierre de la transacción dependerá no sólo de las ofertas económicas, sino de variables regulatorias y de la capacidad del comprador de gestionar un negocio intensivo en infraestructura, tarifas y marco normativo.