BlackRock cambia su estrategia de inversión y ahora apuesta por los bonos del Tesoro de EE.UU.

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La mayor gestora de activos del mundo redujo su recomendación sobre las acciones estadounidenses y elevó su preferencia por la deuda pública de corto plazo. El rendimiento de los bonos a 10 años llegó a superar el 5,3%, su nivel más alto desde 2002, mientras crece la incertidumbre sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal.

BlackRock modificó una de sus principales estrategias de inversión de los últimos seis años: redujo su exposición a las acciones de Wall Street y pasó a favorecer los bonos del Tesoro estadounidense, cuyos rendimientos alcanzaron máximos de más de dos décadas.

La decisión de la mayor gestora de activos del mundo responde al atractivo de las rentabilidades que ofrece actualmente la deuda pública de Estados Unidos y a la posibilidad de que las expectativas de nuevas subidas de tasas de interés estén exageradas.

En un informe publicado esta semana, los estrategas Wei Li, Jean Boivin y Rick Rieder señalaron que los rendimientos de los bonos se ajustaron a su perspectiva de tasas más altas y que la compañía busca aprovechar la oportunidad para asegurar ingresos atractivos.

El cambio representa un giro respecto de la estrategia que BlackRock sostuvo durante buena parte de los últimos seis años, cuando privilegiaba las acciones estadounidenses y mantenía una exposición reducida a los títulos del Tesoro.

Por qué BlackRock vuelve a apostar por los bonos de EE.UU.

El principal factor detrás del cambio es el aumento de los rendimientos de la deuda estadounidense. Durante 2026, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años subió alrededor de 110 puntos básicos, hasta ubicarse cerca del 5,25%.

En algunos momentos, el rendimiento superó el 5,3%, el nivel más elevado desde 2002. En octubre de 2020, cuando BlackRock comenzó a reducir su exposición a estos instrumentos, la tasa rondaba el 0,9%.

El aumento de los rendimientos modifica el atractivo relativo de los bonos frente a las acciones. Los inversores pueden acceder a ingresos más elevados mediante deuda pública, aunque el precio de los títulos también puede fluctuar ante cambios en las tasas de interés.

Para BlackRock, las rentabilidades actuales ofrecen una oportunidad de entrada más conveniente, especialmente en los vencimientos de corto plazo.

La gestora también contempla la posibilidad de obtener ganancias de capital si las expectativas de endurecimiento monetario de la Reserva Federal comienzan a moderarse. Cuando los rendimientos de los bonos bajan, sus precios suelen subir, lo que puede beneficiar a quienes ya poseen esos títulos.

La apuesta de BlackRock frente a las tasas de la Reserva Federal

Desde enero, el mercado incorporó a sus previsiones unos 160 puntos básicos adicionales de endurecimiento monetario para los próximos 12 meses. Ese escenario supone una expectativa de aumentos de tasas que BlackRock considera excesiva.

Si la Reserva Federal finalmente aplica una política menos restrictiva que la anticipada por los inversores, los rendimientos de los bonos podrían retroceder y sus precios subir.

Según los cálculos de la gestora, las rentabilidades actuales ofrecen un margen de aproximadamente 75 puntos básicos frente a nuevas subidas de tasas antes de que los retornos totales se vuelvan negativos en un horizonte de 12 meses.

La estrategia, sin embargo, no implica que BlackRock descarte nuevos aumentos de las tasas ni que los bonos estén libres de riesgos. Su atractivo depende, entre otros factores, de la evolución de la inflación, las decisiones de la Fed y las expectativas del mercado.

BlackRock reduce su recomendación sobre Wall Street

El cambio de posicionamiento también alcanza a la renta variable estadounidense. BlackRock rebajó su recomendación sobre las acciones de Estados Unidos desde sobreponderar hasta neutral.

La modificación busca reducir riesgos en el corto plazo ante la volatilidad vinculada con las inversiones en inteligencia artificial (IA) y la incertidumbre macroeconómica.

La decisión no supone un abandono de sus principales apuestas de largo plazo. La gestora mantiene su preferencia por las empresas vinculadas con la inteligencia artificial y las infraestructuras cotizadas, sectores que considera favorecidos por la creciente demanda de capacidad tecnológica.

Sus estrategas remarcaron que las convicciones fundamentales sobre la transformación económica impulsada por la IA permanecen intactas. El ajuste responde, en cambio, a una gestión táctica del riesgo y a la búsqueda de mejores oportunidades en el mercado de renta fija.

Qué otros activos favorece BlackRock

Además de aumentar su preferencia por los bonos del Tesoro de corto plazo, BlackRock elevó su recomendación sobre los títulos de largo plazo hasta una posición neutral.

La gestora también redujo su infraponderación en los bonos gubernamentales japoneses y llevó a neutral su exposición a los valores respaldados por hipotecas de agencias estadounidenses.

En renta variable, conserva su recomendación de sobreponderar las acciones de los mercados emergentes, una señal de que el cambio de estrategia no implica una salida generalizada de los activos de riesgo.

El movimiento refleja una reorganización de la cartera para aprovechar los rendimientos actuales de la deuda estadounidense sin abandonar las inversiones que BlackRock considera estructuralmente atractivas.

Qué significa el giro para los inversores

La decisión de BlackRock muestra cómo el aumento de las tasas y la incertidumbre económica pueden modificar las preferencias de los grandes administradores de fondos.

Con rendimientos superiores al 5% en determinados tramos de la curva del Tesoro, la deuda estadounidense vuelve a competir con las acciones como alternativa para generar retornos. Sin embargo, una rentabilidad elevada no garantiza ganancias: si las tasas siguen subiendo, los precios de los bonos pueden caer, y los títulos de mayor duración suelen ser más sensibles a esos movimientos.

Por eso, la gestora prioriza los vencimientos cortos y adopta una postura más cautelosa frente a Wall Street, sin abandonar sus apuestas de largo plazo en inteligencia artificial ni su preferencia por los mercados emergentes.

El cambio de recomendación no supone necesariamente una nueva estrategia permanente, sino un ajuste frente a las condiciones actuales del mercado. BlackRock deja abierta la posibilidad de volver a aumentar su exposición a las acciones si mejora el escenario financiero.

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