La estratega de Bank of America Savita Subramanian advirtió que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años supera el 5%, mientras que las acciones podrían ofrecer una rentabilidad inferior en el largo plazo.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos volvieron a convertirse en una alternativa competitiva frente a las acciones después de varias décadas, según el análisis de Savita Subramanian, directora de estrategia cuantitativa y de renta variable estadounidense de Bank of America.
La especialista señaló que el rendimiento de un bono del Tesoro estadounidense a 10 años ya supera el 5%, mientras que el modelo de valoración de su equipo estima que la rentabilidad del índice S&P 500 durante los próximos 10 años podría ubicarse por debajo de ese nivel.
“Por primera vez en décadas, los bonos vuelven a parecer interesantes”, sostuvo Subramanian en una entrevista con Bloomberg Television.
El escenario modifica la tradicional comparación entre renta fija y renta variable. Con tasas de interés más elevadas, los bonos estadounidenses ofrecen un rendimiento que puede resultar atractivo sin asumir el mismo nivel de riesgo que implica invertir en acciones.
El rendimiento de los bonos del Tesoro supera el 5%
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años superó el 5,30% el miércoles, luego de una fuerte caída de los títulos en los últimos meses.
El movimiento refleja un cambio en las expectativas sobre la trayectoria de las tasas de interés en Estados Unidos, en un contexto marcado por las presiones inflacionarias vinculadas con el precio de la energía.
Para Subramanian, sin embargo, el escenario podría tener un límite. La estratega considera poco probable que los rendimientos de los bonos estadounidenses se mantengan durante mucho tiempo por encima del rango de 6% a 7%.
Las tendencias demográficas y la posibilidad de que la inteligencia artificial genere efectos desinflacionarios en el largo plazo son algunos de los factores que podrían limitar el nivel de las tasas de interés.
Además, tanto la Reserva Federal como el Departamento del Tesoro están atentos a la evolución de las tasas de largo plazo y a los efectos que tendría un aumento demasiado pronunciado sobre la economía.
Acciones: el optimismo puede ser un riesgo
Mientras los bonos recuperan atractivo, las acciones estadounidenses continúan mostrando una elevada fortaleza.
El S&P 500 cerró el martes en un máximo histórico por primera vez desde agosto, impulsado por los resultados empresariales y las expectativas de un fuerte crecimiento del gasto asociado a la inteligencia artificial.
Pero justamente esas expectativas son uno de los factores que generan cautela entre algunos estrategas.
Según Subramanian, los analistas proyectan un crecimiento récord de las ganancias del S&P 500 durante los próximos cinco años. Con un nivel de expectativas tan elevado, cualquier resultado inferior al esperado podría generar una reacción negativa en el mercado.
“No se trata de la burbuja tecnológica del año 2000, pero me preocupa que el optimismo sea excesivo”, afirmó la estratega de Bank of America.
Bonos o acciones: qué cambió en el mercado
Durante años, las bajas tasas de interés redujeron el atractivo relativo de los bonos frente a las acciones. La renta fija ofrecía rendimientos reducidos y los inversores buscaron mayores retornos en activos de riesgo.
El escenario actual es diferente. Con el bono del Tesoro a 10 años por encima del 5%, la renta fija vuelve a ofrecer una rentabilidad significativa para los inversores que buscan ingresos y exposición a un activo considerado de referencia global.
Al mismo tiempo, las acciones enfrentan una exigencia mayor: para justificar sus valuaciones actuales necesitan que las ganancias empresariales mantengan un crecimiento elevado.
Por eso, el punto central del análisis de Subramanian no es necesariamente que los inversores deban abandonar las acciones, sino que la renta fija volvió a tener un papel relevante en la comparación entre riesgo y rendimiento.
Después de décadas en las que los bonos perdieron atractivo frente a la renta variable, el nivel actual de las tasas estadounidenses vuelve a plantear una competencia que parecía haber quedado atrás.