El dólar mayorista cerró en $1.511,50 y marcó un nuevo récord nominal, pese a la intervención oficial. La ruptura de la barrera de $1.500 podría darle más margen al Gobierno para bajar la presión sobre las tasas en pesos.
El dólar mayorista volvió a subir este martes y se consolidó por encima de los $1.500, una zona que durante las últimas semanas había funcionado como un límite informal para el mercado cambiario argentino.
La cotización avanzó $1,50 y terminó la jornada en $1.511,50, con lo que registró un nuevo récord nominal y encadenó su quinta suba en seis ruedas.
El movimiento se produjo pese a las distintas herramientas utilizadas por el Gobierno para contener la presión cambiaria, entre ellas la intervención mediante futuros, bonos dólar linked y la administración de la liquidez.
La ruptura de los $1.500 es seguida de cerca por los inversores porque puede marcar un cambio en la estrategia oficial: permitir una mayor flexibilidad del tipo de cambio para reducir la presión sobre las tasas de interés en pesos.
Dólar mayorista: por qué los $1.500 eran una barrera clave
Durante las últimas semanas, operadores del mercado habían identificado a los $1.500 por dólar como un techo de facto, aunque no se trataba del límite formal establecido por el esquema de bandas cambiarias.
El techo superior de la banda se ubicó este martes en $1.873,08, por lo que el mayorista todavía se encontraba 23,92% por debajo de ese nivel.
La importancia de los $1.500 surgió de las señales de intervención que el mercado comenzó a detectar cuando el dólar se acercó a esa zona.
El Gobierno utilizó diferentes mecanismos para evitar una aceleración del tipo de cambio, mientras que el Banco Central redujo su participación compradora en el mercado oficial.
Ahora, la cotización logró superar ese nivel y abre una nueva etapa para la estrategia cambiaria.
El Gobierno flexibiliza el límite para aliviar las tasas
La interpretación dominante entre algunos operadores es que el equipo económico decidió flexibilizar el techo informal de $1.500 para reducir las tensiones que la defensa de ese nivel estaba generando sobre el mercado de pesos.
Durante las últimas semanas, la estrategia cambiaria había tenido un costo sobre las tasas de interés y la liquidez.
Lucio Garay Méndez, economista de EcoGo, explicó que el Gobierno utilizó distintas herramientas para contener al dólar, entre ellas la venta de cobertura mediante títulos públicos dólar linked y contratos de futuros.
Según su análisis, estas medidas también generaron un estrés sobre las tasas del mercado, elevando el costo de fondeo de los bancos y de la liquidez.
La flexibilización del nivel de $1.500 permitiría, bajo esta lectura, reducir parte de esa presión y evitar que las tasas tengan que mantenerse excesivamente elevadas para contener la demanda de dólares.
Qué puede pasar con las tasas en pesos
Gabriel Caamaño, director de Outlier, sostuvo que una mayor flexibilidad cambiaria debería contribuir a que aflojen las tasas en pesos y disminuya su volatilidad.
La lógica es que, si el Gobierno deja de defender de manera rígida un determinado nivel nominal del dólar, disminuye la necesidad de utilizar tasas elevadas como herramienta para desalentar la cobertura cambiaria.
De esta manera, el equipo económico podría estar buscando un nuevo equilibrio entre tres variables:
- Dólar: permitir una suba gradual sin movimientos bruscos.
- Tasas: reducir el costo del dinero en pesos.
- Liquidez: evitar tensiones excesivas en el sistema financiero.
El objetivo sería administrar el mercado cambiario sin sacrificar completamente las condiciones financieras domésticas.
El dólar oficial y los financieros también superaron los $1.500
La barrera de $1.500 ya había quedado atrás en otros segmentos del mercado.
El dólar oficial minorista cerró en $1.530 en Banco Nación, mientras que el dólar blue se ubicó en torno a los $1.565.
Entre los dólares financieros, el dólar MEP operó cerca de $1.538,38 y el contado con liquidación (CCL) descendió 0,2%, hasta $1.597,61.
En el mercado de futuros, en tanto, los contratos para diciembre se pactaron alrededor de $1.626,50.
La dispersión entre las distintas cotizaciones muestra que los $1.500 ya no funcionan como una referencia uniforme para todo el mercado. El nivel que ahora cobra relevancia es cómo evoluciona el mayorista dentro de la banda cambiaria.
Qué hay detrás de la presión sobre el dólar
El movimiento del tipo de cambio se produce en un contexto en el que el mercado viene aumentando su demanda de cobertura.
En las últimas semanas, el Banco Central dejó atrás una racha de 135 ruedas consecutivas con compras de divisas, mientras el Gobierno comenzó a utilizar con mayor intensidad instrumentos vinculados al dólar para administrar las expectativas.
Uno de los elementos que concentró la atención del mercado fue el vencimiento de instrumentos dólar linked previsto para el 31 de agosto.
Durante la jornada se negociaron alrededor de US$421 millones, en una rueda marcada por la necesidad de fijar el tipo de cambio correspondiente a esos instrumentos.
Los operadores señalaron que esta dinámica pudo haber contribuido a la presión compradora sobre el dólar mayorista.
¿El dólar seguirá subiendo?
La superación de los $1.500 no implica necesariamente que el Gobierno haya abandonado su estrategia de intervención.
La lectura que surge del mercado es que existe una mayor tolerancia a movimientos cambiarios graduales, especialmente si eso permite reducir las tasas de interés y mejorar las condiciones de liquidez.
El desafío será evitar que esa flexibilización genere una aceleración de las expectativas de devaluación.
La clave estará entonces en la capacidad del equipo económico para administrar simultáneamente el tipo de cambio, las tasas y la liquidez, sin que una mayor demanda de cobertura termine provocando un salto cambiario.
Por ahora, el dato concreto es que el dólar mayorista dejó atrás los $1.500 y alcanzó un nuevo máximo nominal, mientras el mercado comienza a evaluar si ese nivel dejó definitivamente de ser un techo informal o si todavía habrá intervención oficial para contener nuevas subas.
