Familias endeudadas para comprar comida: CAME advirtió por la caída del consumo y el golpe al bolsillo

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El vocero de CAME, Salvador Femenía, aseguró que los hogares recurren al crédito para financiar alimentos y medicamentos. La advertencia se da en un contexto de menor consumo, caída del crédito hipotecario y fuerte preocupación por el empleo.

El deterioro del poder adquisitivo empieza a reflejarse cada vez con mayor fuerza en las decisiones de consumo de los hogares argentinos. Mientras crece el uso del crédito para afrontar gastos cotidianos, desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) rechazaron que el endeudamiento familiar responda principalmente a compras suntuarias y señalaron que muchas familias recurren a la financiación para cubrir necesidades básicas.

El vocero de la entidad, Salvador Femenía, sostuvo que la pérdida de ingresos llevó a los hogares a utilizar tarjetas y otros mecanismos de financiación para comprar alimentos, bebidas y medicamentos.

“Cuesta mucho llegar a fin de mes. El sueldo evidentemente no alcanza”, afirmó el dirigente.

La advertencia se produce en un escenario en el que distintos indicadores muestran un debilitamiento del consumo interno. El consumo de carne vacuna cayó 12% en los primeros siete meses del año, mientras que el consumo per cápita se ubicó en 46,3 kilos anuales, 4,8 kilos menos que un año atrás.

CAME: “El crédito se usa para lo básico”

Femenía cuestionó la interpretación de que el aumento del endeudamiento de los hogares se explique por gastos vinculados con entretenimiento o bienes suntuarios.

Según explicó, la financiación se mantiene principalmente en rubros considerados esenciales, como alimentos y bebidas y farmacia, mientras que el resto de las categorías enfrenta mayores dificultades.

El dirigente vinculó esta situación con la evolución de los ingresos y las tasas de interés. Señaló que durante la recuperación registrada entre fines de 2024 y comienzos de 2025 muchas personas utilizaron sus tarjetas y que posteriormente el aumento del costo del financiamiento y las limitaciones en las negociaciones salariales profundizaron el problema.

“Eso produjo un atraso de los sueldos”, sostuvo Femenía, quien consideró que allí se encuentra una de las causas centrales de la pérdida de capacidad de consumo.

El consumo de carne cayó y los precios aumentaron por encima de la inflación

Uno de los indicadores que refleja la presión sobre el bolsillo es el mercado de la carne vacuna.

De acuerdo con CICCRA, el consumo aparente durante los primeros siete meses de 2026 se ubicó en 1,202 millones de toneladas, con una caída interanual del 12%.

El consumo per cápita anualizado alcanzó 46,3 kilos, un 9,4% menos que en julio de 2025. En términos concretos, cada argentino consume actualmente 4,8 kilos menos de carne por año que doce meses atrás.

La evolución de los precios ayuda a explicar la retracción. El rubro carnes y derivados acumuló un aumento anual del 42,9%, por encima del 34% registrado por el IPC general.

En el caso específico de los cortes vacunos, la suba llegó al 52% interanual.

Menos crédito hipotecario y tasas más altas

El deterioro de las condiciones financieras también aparece en el mercado inmobiliario.

Durante el primer semestre se registraron 11.607 altas hipotecarias, frente a 20.035 en el mismo período de 2025. Esto representa una caída del 42,1% interanual.

Si se incorpora la estimación correspondiente a julio, el acumulado alcanza 13.329 altas, contra 25.160 durante los primeros siete meses del año pasado. Así, la caída se amplía al 47%.

El mercado inmobiliario tuvo una contracción mucho menor: las escrituras cayeron 7,8% en la provincia de Buenos Aires y apenas 0,2% en la Ciudad de Buenos Aires.

La diferencia muestra el impacto que están teniendo las condiciones de financiamiento sobre las decisiones de compra de viviendas. La tasa hipotecaria promedio llegó al 7,02%, mientras que el plazo promedio bajó a 23 años.

Casi la mitad de los hogares no llega a fin de mes

La situación descripta por CAME coincide con los resultados de una encuesta reciente de Opina Argentina, que relevó 1.507 casos entre el 7 y el 11 de agosto.

El 48% de los encuestados afirmó que no llega a fin de mes, mientras que solamente el 18% aseguró haber podido ahorrar durante el último mes.

Además, el 64% manifestó preocupación ante la posibilidad de que algún integrante de su familia pierda el empleo.

El desempleo se convirtió en el principal problema que los argentinos esperan que resuelva el Gobierno, con 36%, por encima de la corrupción (32%), la inflación (11%) y la inseguridad (9%).

La inflación sigue condicionando el consumo

Aunque la inflación muestra una desaceleración respecto de los niveles de años anteriores, los alimentos continúan siendo un factor relevante para los hogares.

El IPC de julio registró una suba del 2,1%, mientras que alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 2%.

Para agosto, un relevamiento de LCG mostró que los alimentos y bebidas tuvieron un incremento del 0,8% durante la tercera semana del mes. Las verduras encabezaron las subas, con un aumento semanal del 7,5%, mientras que las carnes avanzaron 1%.

En las últimas cuatro semanas, los alimentos acumularon una suba promedio del 2%, aunque algunos productos tuvieron incrementos superiores: panificación, cereales y pastas aumentaron 5,9%; lácteos y huevos, 3,7%; y carnes, 1,5%.

Pymes: “La economía real no está viendo la recuperación”

Desde CAME también cuestionaron que la recuperación de algunas variables macroeconómicas se esté trasladando al comercio y a las pequeñas empresas.

Femenía afirmó que el mercado interno continúa estancado y advirtió por los altos costos logísticos, la presión tributaria y las dificultades para acceder al financiamiento.

Además, señaló que muchas pymes acumulan deudas bancarias, comerciales y tributarias, mientras que algunas empresas enfrentan embargos de ARCA.

El dirigente también relativizó el papel del comercio electrónico como compensación frente a la caída de las ventas físicas. Según indicó, las ventas online representan alrededor del 18% del comercio total, por lo que no alcanzan para compensar el deterioro del comercio tradicional.

Un problema que combina ingresos, consumo y crédito

Los datos configuran un escenario en el que el problema del bolsillo ya no pasa solamente por la evolución del IPC.

La pérdida de poder adquisitivo, el menor consumo de alimentos, el aumento de las tasas de interés y la caída del crédito hipotecario se combinan con una mayor preocupación por el empleo.

Mientras el Gobierno destaca la estabilización de las variables macroeconómicas, desde el sector pyme advierten que esa mejora todavía no se traduce de manera suficiente en la economía cotidiana de los hogares.

Datos clave

  • 48% de los hogares consultados no llega a fin de mes.
  • 64% teme que un integrante de su familia pierda el empleo.
  • 60% cree que su situación económica empeorará.
  • 12% cayó el consumo de carne vacuna en siete meses.
  • 4,8 kilos menos de carne consume por año cada argentino respecto de 2025.
  • 47% cayó el número de altas hipotecarias acumuladas a julio.
  • 7,02% es la tasa hipotecaria promedio.
  • 2,1% fue la inflación de julio.
  • 0,8% aumentaron los alimentos durante la tercera semana de agosto.
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