Según el Financial Times, la empresa creadora de ChatGPT mantiene conversaciones preliminares con la administración de Donald Trump para que el Estado tenga una participación accionaria. La iniciativa podría extenderse a otras grandes compañías de inteligencia artificial.
La empresa OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, inició conversaciones preliminares para otorgarle al Gobierno de Estados Unidos una participación accionaria del 5%, en una propuesta que también podría alcanzar a otras compañías líderes del sector de la inteligencia artificial.
La información fue publicada por el Financial Times, que citó fuentes con conocimiento de las negociaciones. De concretarse, sería una de las iniciativas más novedosas en la relación entre el Estado estadounidense y las empresas tecnológicas dedicadas a la IA.
La propuesta de Sam Altman
De acuerdo con el informe, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, impulsó la idea como parte de un acuerdo más amplio mediante el cual el Gobierno estadounidense podría adquirir una participación del 5% en las principales desarrolladoras de inteligencia artificial del país.
Entre las empresas que podrían verse alcanzadas por la propuesta aparecen:
- OpenAI.
- Anthropic.
- Google.
- Meta.
Por el momento, no existe confirmación de que estas compañías estén dispuestas a aceptar una operación de ese tipo.
¿Por qué OpenAI impulsa esta iniciativa?
Según trascendió, Altman considera que permitir que el Estado participe del capital de las principales empresas de IA sería una forma de compartir con la sociedad parte de los beneficios económicos generados por el desarrollo de esta tecnología.
La idea también se vincula con el creciente debate sobre el impacto que tendrá la inteligencia artificial en el empleo, la productividad y la concentración de riqueza en un reducido grupo de empresas tecnológicas.
La presión del Gobierno de Donald Trump
Las conversaciones se producen en un contexto de mayor intervención de la administración de Donald Trump sobre la industria de la inteligencia artificial.
En las últimas semanas, el Gobierno estadounidense impuso restricciones temporales a algunos modelos avanzados de IA por razones de seguridad nacional, aunque posteriormente flexibilizó algunas de esas medidas.
Además, Trump manifestó públicamente su interés en que el Estado participe accionariamente en empresas estratégicas mediante un fondo soberano, con el objetivo de que parte de las ganancias obtenidas por el desarrollo tecnológico puedan redistribuirse entre la población.
Qué pasaría si el acuerdo avanza
Por ahora, las conversaciones se encuentran en una etapa preliminar y todavía no existe un mecanismo definido para que el Gobierno adquiera esas participaciones.
Sin embargo, la administración estadounidense ya dio señales de una mayor presencia en sectores considerados estratégicos. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, el Estado invirtió en varias compañías vinculadas a minerales críticos y anunció su intención de adquirir hasta un 10% del fabricante de chips Intel.
Un debate que trasciende a OpenAI
La propuesta aparece en un momento en que la inteligencia artificial atraviesa una etapa de fuerte expansión.
Las inversiones en centros de datos, chips y modelos de IA impulsaron el crecimiento de empresas tecnológicas y elevaron sus valuaciones a niveles récord, mientras aumentan las preocupaciones sobre el impacto que esta tecnología podría tener sobre millones de puestos de trabajo.
En ese escenario, crecen las discusiones sobre cómo distribuir los beneficios económicos de la inteligencia artificial y cuál debería ser el rol de los gobiernos en una industria que avanza a gran velocidad y concentra cada vez más poder económico y tecnológico.