La política monetaria de la Reserva Federal volvió a convertirse en el principal factor de riesgo para la deuda de países emergentes. Aunque la baja del petróleo alivió las presiones inflacionarias, analistas advierten que las tasas altas en Estados Unidos fortalecen al dólar y limitan el potencial de estos activos.
El mercado de bonos de los países emergentes enfrenta un nuevo desafío. Después del alivio que generó la caída del precio del petróleo tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, la atención de los inversores volvió a centrarse en la política monetaria de la Reserva Federal (Fed), cuya postura más restrictiva amenaza con frenar el reciente repunte de estos activos.
La primera reunión del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, reforzó las expectativas de que las tasas de interés permanecerán elevadas durante más tiempo para contener la inflación. Ese cambio de escenario impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y fortaleció al dólar, dos factores que suelen ejercer presión sobre la deuda de los mercados emergentes.
La Fed desplaza al petróleo como principal preocupación
Hasta hace pocas semanas, el foco de los mercados estaba puesto en la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el precio del crudo. La moderación de las tensiones permitió una baja del petróleo, un dato favorable para muchos países importadores porque reduce las presiones inflacionarias y abre margen para bajar las tasas de interés.
Sin embargo, ese alivio quedó en segundo plano luego de que la Fed adoptara un tono más agresivo. Según analistas de grandes bancos internacionales, como Citigroup y Goldman Sachs, el principal riesgo para los bonos emergentes ya no proviene del petróleo, sino del endurecimiento de las condiciones financieras en Estados Unidos.
Dólar fuerte y tasas altas complican a los mercados emergentes
El fortalecimiento del dólar encarece el financiamiento para los países emergentes y reduce el atractivo de invertir en deuda emitida en moneda local. Además, limita la posibilidad de que sus bancos centrales reduzcan las tasas de interés sin provocar una mayor depreciación de sus monedas.
Especialistas de Fidelity International sostienen que el nuevo escenario representa un obstáculo para las estrategias de inversión financiadas en dólares, especialmente en economías que dependen de capitales externos como Turquía o Colombia.
Al mismo tiempo, la correlación entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los títulos de deuda de los mercados emergentes aumentó durante el segundo trimestre, reflejando que ambos activos reaccionan cada vez más a los movimientos de la política monetaria estadounidense.
Los inversores siguen atentos a la evolución del escenario global
Pese a este contexto, algunos administradores de fondos consideran que el impacto dependerá de las razones que lleven a la Fed a mantener una postura restrictiva. Si las tasas permanecen altas como consecuencia de una economía estadounidense sólida, ciertos mercados emergentes podrían seguir mostrando buenos fundamentos gracias a sus reformas económicas y al crecimiento interno.
No obstante, la evolución del acuerdo entre Estados Unidos e Irán también seguirá siendo un factor clave. Si la estabilidad geopolítica se mantiene y los precios del petróleo continúan contenidos, las economías emergentes podrían conservar cierto margen para sostener políticas monetarias menos restrictivas.
En las próximas semanas, los mercados también seguirán de cerca los datos de actividad de China, las cifras de inflación en varios países emergentes y las decisiones de política monetaria de bancos centrales como el de Colombia, que podrían influir en el comportamiento de la deuda internacional.