Wall Street atraviesa una jornada negativa, en un contexto de tasas firmes para los bonos norteamericanos. En el plano local se suma la incertidumbre por la caída de la imagen del Gobierno y dudas respecto a las chances electorales el año próximo
Luego de más de un mes de rebote casi ininterrumpido, el riesgo país volvió hoy a niveles de 500 puntos básicos. A las dudas de los inversores por el futuro de desempeño electoral del Gobierno se sumó un clima más pesado en Wall Street, con tasas más altas y suba en el precio de petróleo.
Está claro que muchos bancos y fondos de inversión decidieron reducir su exposición en Argentina ante un contexto de mayor incertidumbre y una actividad económica que no termina de repuntar. Por eso, la cotización de los bonos en dólares se viene debilitando y por ahora no hay señales de repunte a la vista.
El punto de partida de esta corrección ayuda a dimensionar el movimiento. El riesgo país había llegado a 403 puntos a mediados de julio, su menor nivel en más de ocho años. Sin embargo, nunca llegó a perforar los 400 puntos.
Desde entonces, la tendencia se revirtió y el indicador comenzó a recuperar terreno. Según datos relevados este martes, durante agosto acumuló casi 50 puntos de aumento; otra medición señala que desde el 8 de agosto, cuando estaba en 411 puntos, encadenó diez ruedas consecutivas de subas y llegó a avanzar cerca de 20% en ese período.
El mecanismo financiero es directo: el riesgo país mide la diferencia entre el rendimiento que ofrecen los títulos soberanos argentinos y la tasa de referencia de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Cuando los bonos argentinos pierden precio y, por lo tanto, aumenta su rendimiento, el spread se amplía y el riesgo país sube.
Eso es precisamente lo que ocurrió. Este martes, los bonos hard dollar volvieron a operar en baja, con retrocesos de hasta 2,2% en el Global 2046 y caídas de alrededor de 1,8% en algunos Bonares. En agosto, los bonos argentinos en dólares acumulan una pérdida promedio cercana al 2,5%.
Una parte de la presión llegó desde el exterior. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subieron hasta niveles cercanos al 4,73%, en un contexto de renovadas dudas sobre la trayectoria de las tasas de interés en Estados Unidos. Cuando el rendimiento del activo considerado de menor riesgo aumenta, los inversores cuentan con un incentivo mayor para reducir exposición a activos emergentes y exigir una rentabilidad adicional para asumir riesgo.
