El peso argentino se fortaleció con fuerza en lo que va de 2026 y se posiciona entre las monedas más firmes de la región, impulsado por un mayor ingreso de dólares y la intervención compradora del Banco Central de la República Argentina.
Según un informe de la consultora Quantum Finanzas, la moneda local acumuló una apreciación de 5,1% en términos nominales y de 12,2% en términos reales frente al dólar en los primeros meses del año.
Más dólares y superávit comercial
El principal sostén de este movimiento fue la mejora en el frente externo. Durante el primer trimestre, Argentina registró un superávit comercial superior a US$5.000 millones, con exportaciones en alza e importaciones en baja.
A este flujo se sumaron ingresos financieros, como emisiones de deuda, préstamos en dólares y liquidaciones corporativas, que ampliaron la oferta de divisas en el mercado.
En paralelo, el Banco Central compró más de US$6.500 millones, reforzando reservas y contribuyendo a la estabilidad cambiaria.
El tipo de cambio oficial se mantuvo lejos del techo de la banda cambiaria, lo que refleja un escenario de menor presión sobre el dólar. Esta brecha se amplió a medida que mejoraron las condiciones externas y se consolidó la entrada de dólares.
En términos reales, el peso mostró una apreciación relevante frente a otras monedas, aunque por debajo del desempeño del real brasileño. En el mismo período, monedas como el peso colombiano y el mexicano también registraron avances, pero más moderados.
Además, la debilidad global del dólar —medida por el índice DXY— contribuyó al fortalecimiento de las monedas emergentes, incluidas las latinoamericanas.
El informe advierte que la apreciación del tipo de cambio podría generar presiones sobre los costos, especialmente si continúan subiendo los precios de insumos importados.
También señala que el impacto no es uniforme entre sectores, por lo que la evolución de la competitividad dependerá de factores como los precios internacionales, la inversión y la dinámica del comercio exterior.