La deuda soberana perdió hasta 2,9% en Wall Street y el riesgo país alcanzó su nivel más alto del año. Analistas advierten que el deterioro comenzó en julio y responde tanto al contexto financiero internacional como a las dudas sobre la capacidad de Argentina para afrontar sus compromisos y sostener el rumbo económico después de 2027.
La deuda argentina profundizó su caída en los mercados internacionales y el riesgo país llegó a los 927 puntos básicos, el nivel más alto de 2026. El indicador acumula una fuerte suba desde julio, cuando había tocado un mínimo de 402 unidades, en un contexto de mayor aversión global al riesgo y crecientes interrogantes sobre la sostenibilidad financiera del país.
Los bonos soberanos que cotizan en Nueva York registraron pérdidas de hasta 2,9%, luego de una jornada previa en la que habían retrocedido entre 0,2% y 0,7%. La presión sobre los títulos argentinos coincidió con una fuerte liquidación en Wall Street: el Nasdaq cayó 5,1% y el Dow Jones perdió casi 2%.
Sin embargo, los analistas advierten que el deterioro de los activos argentinos no responde exclusivamente a factores externos. La debilidad de la deuda comenzó a mediados de julio, bastante antes de las recientes elecciones en Brasil y Estados Unidos, y hasta el martes el riesgo país ya había acumulado una ampliación de aproximadamente 440 puntos básicos.
El mercado empieza a incorporar interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el programa económico, generar las divisas necesarias para pagar la deuda y garantizar la continuidad de las políticas después de 2027.
Por qué caen los bonos argentinos y sube el riesgo país
La corrección de los títulos argentinos combina factores internacionales con elementos propios de la economía local.
Por un lado, los mercados atraviesan una etapa de mayor aversión al riesgo, conocida como risk off, en la que los inversores reducen su exposición a los activos más volátiles y priorizan alternativas consideradas más seguras.
A ese escenario se suma el castigo internacional sobre los créditos de menor calidad. El exceso de deuda en la categoría CCC, combinado con tasas de interés globales elevadas, provocó un desacople de los emisores más riesgosos y elevó las exigencias de los inversores.
Nicolás Max, Chief Investment Officer de Criteria, sostuvo que Argentina “paga por sus pecados y el castigo global a los créditos más riesgosos”.
El analista explicó que el diferencial de rendimiento entre los bonos de categoría CCC y los de categoría B ya alcanza los 1.000 puntos básicos. Esta brecha refleja el mayor costo que deben afrontar los emisores con peor calificación crediticia para conseguir financiamiento.
En ese contexto, Argentina enfrenta una presión adicional por sus propias vulnerabilidades financieras y la percepción de riesgo sobre su capacidad de pago.
Las dudas del mercado sobre la deuda y el rumbo económico
Más allá de la volatilidad internacional, uno de los principales interrogantes de los inversores está relacionado con la capacidad de Argentina para generar las divisas necesarias para cumplir con sus compromisos financieros.
Según Max, el riesgo país refleja las dudas sobre la evolución de la economía y la posibilidad de conseguir los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de deuda en un contexto de mercados internacionales más exigentes.
También aparece la incertidumbre política sobre la continuidad del programa económico después de 2027.
El mercado valora determinadas políticas económicas que actualmente lleva adelante el Gobierno, pero comienza a incorporar interrogantes sobre su sostenibilidad en el tiempo y la posibilidad de que se mantengan después del próximo ciclo electoral.
La preocupación se concentra en la necesidad de consolidar los resultados económicos y ofrecer previsibilidad sobre el rumbo futuro.
Elecciones en Estados Unidos y Brasil agregan presión a los activos argentinos
Los resultados electorales en Brasil y Estados Unidos también contribuyeron a aumentar la volatilidad de los mercados.
En el caso estadounidense, la victoria de legisladores demócratas reavivó la posibilidad de que avancen iniciativas presentadas durante este año para limitar la asistencia financiera que Donald Trump impulsa para Argentina.
La posibilidad de un debilitamiento político del presidente estadounidense y de un eventual cambio en el respaldo hacia el Gobierno argentino suma incertidumbre para los inversores.
En Brasil, el resultado electoral también incorporó un nuevo elemento de volatilidad para los activos de la región.
De todos modos, los analistas distinguen estos acontecimientos del proceso de deterioro que atraviesa la deuda argentina desde mediados de julio.
Acciones argentinas también profundizan las pérdidas
La caída de los bonos estuvo acompañada por una jornada negativa para las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, con retrocesos de hasta el 5,5%.
Los bancos, entre ellos Grupo Supervielle, estuvieron entre los más afectados, junto con compañías de servicios públicos como Edenor.
Mercado Libre protagonizó una caída aparte, con un desplome del 15%, asociado a la reacción de los inversores a sus resultados del tercer trimestre.
En la Bolsa porteña, el índice S&P Merval retrocedió 2,8% en pesos y 3,9% medido en dólares.
La evolución de los activos argentinos refleja así una combinación de factores: el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, las dudas sobre la capacidad de pago y la incertidumbre política y económica hacia los próximos años.
Para el mercado, el desafío del Gobierno será consolidar los resultados económicos, fortalecer la generación de divisas y ofrecer señales de continuidad que permitan recuperar la confianza de los inversores en la deuda argentina.