Las entidades mantienen posiciones sobre acciones, el real, bonos y tasas después del fuerte salto de los activos brasileños. El Ibovespa aparece con objetivos de hasta 250.000 puntos y el dólar podría bajar hacia BRL$4,50, según los escenarios de los bancos.
El fuerte movimiento de los mercados brasileños después de la primera vuelta presidencial no agotó las estrategias de Wall Street. Por el contrario, algunos de los principales bancos de inversión mantienen o ampliaron sus posiciones en acciones, moneda y renta fija, mientras evalúan cuánto recorrido adicional puede tener el rally.
El resultado electoral, con Flávio Bolsonaro por delante de Luiz Inácio Lula da Silva, modificó las expectativas sobre la política fiscal y llevó a los bancos a incorporar escenarios de mayor disciplina de las cuentas públicas.
Citi aumentó su exposición a Brasil, JPMorgan mantiene operaciones sobre el real y las tasas, y Morgan Stanley identificó distintos activos que podrían beneficiarse de una eventual reducción de la prima fiscal.
Wall Street apuesta a que el rally de Brasil continúe
Citi considera que parte de los movimientos extraordinarios registrados después de grandes eventos puede prolongarse. La firma sostiene que algunos inversores que quedan fuera de una suba inicial pueden terminar ingresando si no aparece una corrección rápida.
Después de haber tomado una posición vinculada a una caída del dólar frente al real antes de la primera vuelta, Citi decidió aumentar su exposición a Brasil y mantener capacidad para sumar posiciones.
La estrategia está vinculada con la expectativa de que una eventual administración de Bolsonaro impulse privatizaciones, desregulación, menores costos de financiamiento y un ajuste fiscal.
JPMorgan también considera que existe margen para una revalorización adicional, aunque advierte que una parte del recorrido dependerá de señales sobre política fiscal, gobernanza económica y marco institucional.
Ibovespa: los bancos apuntan a 250.000 puntos
La bolsa brasileña concentra una de las apuestas más concretas.
Citi compró futuros sobre el Ibovespa a 208.990 puntos y fijó un objetivo de 250.000 unidades, con un nivel de vigilancia en 190.000 puntos. La operación implica un riesgo de US$500.000.
El banco tomó como antecedente el comportamiento de 2018, cuando el índice brasileño avanzó después de la primera vuelta y prolongó la suba hasta el balotaje.
Morgan Stanley también estableció un objetivo de 250.000 puntos para el Ibovespa si se mantienen las probabilidades de un cambio en la política económica. Antes de la elección utilizaba 192.000 puntos como referencia.
Según sus estrategas, el índice podría acercarse a ese nivel en el corto plazo y el escenario alcista para 2027 también contempla 250.000 puntos.
JPMorgan plantea el potencial desde la valuación. Calcula que el múltiplo precio/beneficio a 12 meses podría pasar de 8,9 a unas 10,9 veces las ganancias, lo que supone una expansión de entre 20% y 25%.
El banco estima que aproximadamente la mitad de ese ajuste podría materializarse rápidamente, equivalente a una suba de entre 10% y 11% en las acciones.
El real brasileño: hasta dónde puede llegar
El mercado cambiario es otra de las principales apuestas después de la elección.
JPMorgan espera que el USD/BRL pruebe el nivel de BRL$5,00 y mantiene una estructura de opciones a tres meses entre BRL$5,00 y BRL$4,80.
El banco considera posible que el tipo de cambio llegue a BRL$4,80 durante las próximas semanas. El dólar cotizaba alrededor de BRL$4,98 al momento del análisis.
Morgan Stanley plantea un escenario más agresivo. Primero espera una ruptura de los mínimos de 2026, cercanos a BRL$4,90, apoyada eventualmente por compras extranjeras de acciones brasileñas.
En un escenario alcista posterior, el banco proyecta que el USD/BRL podría llegar a BRL$4,50 durante el primer trimestre de 2027.
Ese escenario está condicionado a que Brasil presente un plan fiscal más creíble y a que el contexto financiero internacional permanezca relativamente estable.
Citi también mantiene exposición al real a través de su nueva posición brasileña en asignación global de activos, que permanece sin cobertura cambiaria.
Bonos y tasas: otra apuesta al ajuste fiscal
La expectativa de una mayor disciplina fiscal también se trasladó al mercado de renta fija.
La lógica de los bancos es que una menor percepción de riesgo fiscal podría reducir el rendimiento que los inversores exigen para financiar al Gobierno brasileño. Como los precios de los bonos se mueven en sentido contrario a sus rendimientos, una baja de las tasas puede favorecer a quienes ya tienen esos títulos.
Citi compró bonos NTN-F con vencimiento en 2031. Ingresó con un rendimiento de 12,90% y estableció como objetivo 12,25%.
La posición también quedó sin cobertura cambiaria, por lo que la estrategia combina la expectativa de una mejora en los bonos con una exposición al real.
JPMorgan tiene una estrategia similar a través de la curva DI, que refleja las expectativas de tasas de interés en Brasil. El banco apuesta a que la tasa de enero de 2037 caiga hasta 13,00%, desde 14,16% antes de la primera vuelta.
Morgan Stanley también prevé una reducción de las tasas implícitas. Para los contratos DI desde enero de 2029, calcula una caída inicial de entre 100 y 150 puntos básicos, mientras que la expectativa para la tasa final del ciclo podría pasar de alrededor de 13,50% hacia 11,00%.
Cuáles son los riesgos de las apuestas de Wall Street
Las estrategias planteadas por los bancos no representan resultados asegurados. El próximo evento político será la segunda vuelta del 25 de octubre y, después, el mercado deberá evaluar el programa fiscal y la composición del equipo económico.
Morgan Stanley considera que los precios de los activos pueden anticiparse a la mejora efectiva de las cuentas públicas. Es decir, la revalorización de las acciones y los bonos podría producirse antes de que se concrete un ajuste fiscal.
JPMorgan, en cambio, condiciona parte del potencial adicional de las acciones a medidas que permitan una reducción de las tasas. Para un cambio estructural en las valuaciones, el banco espera una combinación de disciplina fiscal, reformas estructurales y un contexto externo favorable.
Citi identifica dos riesgos principales para su posición sobre el Ibovespa: un episodio global de aversión al riesgo y una victoria de Lula en la segunda vuelta. En los bonos, suma como riesgo una venta global de activos de renta fija.
Morgan Stanley también advierte sobre la credibilidad del programa fiscal y la posibilidad de que la estacionalidad de fin de año limite la suba del real.
De esta manera, la próxima etapa del mercado brasileño dependerá menos de repetir el movimiento posterior a la primera vuelta y más de las señales que surjan sobre el programa económico, la segunda vuelta, el equipo de gobierno, las tasas de interés y las condiciones financieras internacionales.