La premisa económica de la administración de Javier Milei se mantiene inalterable: no habrá saltos devaluatorios para ganar competitividad. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, reitera ante el empresariado que la productividad llegará mediante desregulaciones, baja de impuestos y abaratamiento del costo financiero, el frente internacional aportó dos pilares decisivos desde Brasil y Estados Unidos para sostener el esquema sin sobresaltos en el tipo de cambio.
El sorpresivo desempeño de Flávio Bolsonaro en las presidenciales del país vecino y las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, configuraron una bocanada de aire fresco para las metas cambiarias oficiales de cara a 2027.
El “Efecto Real”: competitividad automática sin tocar el dólar
La victoria de Bolsonaro en primera vuelta detonó la mayor apreciación diaria del real brasileño desde 2022, comprimiendo la cotización de 5,22 a 4,99 reales por dólar (una mejora del 4,61%).
Este movimiento impacta directamente en la economía local a través del Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM), donde la divisa brasileña ostenta la mayor ponderación de la canasta comercial con un 32%:
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Ganancia de margen: Al apreciarse el principal socio del Mercosur, los productos argentinos se vuelven más competitivos en términos relativos sin necesidad de mover el tipo de cambio doméstico.
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Nivel del TCRM: El índice se sitúa un 14% por encima de los registros de diciembre de 2023 y casi un 9% arriba de su piso de abril de 2025.
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Proyección regional: Desde consultoras como Profit y Max Capital señalan que un sendero de apreciación prolongado en Brasil funcionará como un amortiguador clave frente a la fortaleza global del dólar, al tiempo que allanaría una eventual flexibilización y modernización comercial del Mercosur si la centroderecha sella su regreso al poder.
Bessent y el swap de u$s20.000 millones: “Podríamos hacerlo de nuevo”
En paralelo al frente cambiario regional, el espaldarazo geopolítico llegó desde Washington. Scott Bessent ratificó que el Tesoro de los Estados Unidos estaría dispuesto a volver a activar líneas de asistencia multilateral como el swap de u$s20.000 millones del Fondo de Estabilización Cambiaria.
“¿Podríamos hacerlo de nuevo? Seguro”, sentenció Bessent, justificando la asistencia financiera brindada en 2025 no solo por el retorno en intereses (u$s17,17 millones), sino por consideraciones estratégicas: “Seguridad económica es seguridad nacional y seguridad nacional es seguridad económica”.
La señal convalida el mensaje que Caputo transmitió en el foro Argentina Week de París —donde se celebraron compromisos de inversión por u$s27.000 millones— al advertir que el equipo económico cuenta con un poder de fuego de hasta u$s75.000 millones para neutralizar cualquier conato de corrida cambiaria preelectoral.
La contracara: el fantasma del voto castigo en la región
Pese al festejo del mercado y el alivio cambiario, el escenario regional enciende una luz de alerta política para la Casa Rosada. El retroceso de Lula da Silva confirmó la marcada ola de rechazo a los oficialismos que domina a América Latina en la pospandemia.
Según mediciones del politólogo Ignacio Labaqui, en las últimas 35 elecciones presidenciales celebradas en la región desde 2018, los oficialismos apenas lograron ganar 8 veces (menos del 23% de efectividad). Esta persistente demanda de alternancia y descontento con las gestiones de turno expone el desafío político que aguarda al oficialismo argentino a medida que se acerque el calendario electoral de 2027.