El riesgo país cerró la semana a 609 puntos, su nivel más alto del año

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El indicador elaborado por JP Morgan escaló alrededor de 50% desde el mínimo de 402 puntos registrado en julio. La presión sobre los bonos argentinos combina factores internacionales con dudas sobre la economía local, las reservas y el financiamiento.

El riesgo país argentino superó los 600 puntos básicos este viernes y alcanzó su nivel más alto desde fines de abril, en una jornada marcada por la presión sobre los bonos soberanos en dólares.

El indicador elaborado por JP Morgan acumula una suba cercana al 50% desde el mínimo de 402 puntos registrado en julio. El movimiento refleja un deterioro en la cotización de la deuda argentina y vuelve a poner el foco sobre las condiciones que enfrenta el país para acceder al financiamiento externo.

El índice ya había superado los 550 puntos el 22 de septiembre y continuó escalando en las jornadas posteriores.

Por qué subió el riesgo país argentino

El avance del riesgo país no responde únicamente al escenario internacional. Si bien el aumento de las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos encarece el financiamiento para los mercados emergentes, los bonos argentinos tuvieron un desempeño particularmente débil frente a otros activos de la región.

Desde Adcap Grupo Financiero señalaron que la presión se concentró especialmente en el tramo largo de la curva de bonos soberanos.

Según la entidad, existe un componente local que explica parte del movimiento: incluso en jornadas en las que los bonos del Tesoro estadounidense y la deuda de otros mercados emergentes permanecen prácticamente estables, los títulos argentinos continúan perdiendo valor.

Bonos argentinos: qué está mirando el mercado

La caída de los bonos soberanos tiene una consecuencia directa sobre el costo de financiamiento del país.

Adcap sostuvo que, con los rendimientos actuales, existe poco margen para que el Tesoro argentino vuelva al mercado internacional con nuevas emisiones de Bonares.

En términos simples, cuando los bonos argentinos cotizan a precios más bajos y ofrecen rendimientos más elevados, el costo potencial de conseguir nuevo financiamiento en dólares aumenta.

Actividad económica y riesgo país

Entre las variables domésticas que siguen bajo análisis aparece también la evolución de la actividad económica.

El EMAE cayó 2,9% mensual en julio, según el dato informado por el INDEC. Se trató de la mayor contracción desde la pandemia.

El retroceso estuvo explicado principalmente por la caída de sectores como la industria manufacturera y la construcción, dos actividades relevantes para el nivel general de actividad.

Para Alejandro Fagan, estratega de Balanz Capital, los últimos datos de actividad no muestran señales de recuperación y generan interrogantes sobre la evolución de la economía doméstica.

Reservas: otra variable clave para el mercado

Las reservas internacionales constituyen otro de los puntos que siguen de cerca los inversores.

De acuerdo con el análisis regional elaborado por CEPEC, Argentina presenta una posición de reservas más débil frente a otros países de América Latina.

La acumulación de reservas es considerada por la entidad como una variable central para garantizar los pagos externos y fortalecer la capacidad financiera del país.

En ese contexto, la evolución de las reservas se suma a la cotización de los bonos y a las perspectivas de actividad como parte de las variables que el mercado observa para evaluar la deuda argentina.

Riesgo país: qué significa que supere los 600 puntos

El riesgo país mide el diferencial que pagan los títulos de deuda de un país frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos considerados de referencia.

Cuando el indicador aumenta, refleja un mayor costo de financiamiento para el emisor soberano. En el caso argentino, la suba por encima de los 600 puntos básicos se produce después de un período de fuerte deterioro respecto del mínimo de 402 puntos alcanzado en julio.

El movimiento combina, según los análisis citados, el contexto internacional de tasas más elevadas con factores propios de la deuda argentina, entre ellos el desempeño de los bonos, las perspectivas de actividad y la evolución de las reservas.

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