El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a recurrir al mercado de deuda local en busca de dólares en la antesala de un nuevo vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La estrategia apunta a reforzar las reservas y asegurar el cumplimiento de compromisos externos sin depender exclusivamente de desembolsos del organismo.
La Secretaría de Finanzas dispuso ampliar, de manera puntual, el tope de emisión de dos bonos en moneda estadounidense bajo ley local —con vencimientos en 2027 y 2028— hasta un máximo de US$450 millones por instrumento en la licitación de esta semana.
Según aclararon desde el Palacio de Hacienda, la medida no modifica el límite total de U$S 2.000 millones previsto para cada bono, sino que responde a una necesidad coyuntural de financiamiento.
El objetivo oficial es captar hasta US$900 millones en el mercado doméstico, en un contexto en el que el Tesoro enfrenta vencimientos en pesos por unos $7,9 billones. En paralelo, el Gobierno debe afrontar un pago cercano a U$S 800 millones al FMI, lo que refuerza la urgencia de conseguir divisas.
La decisión se apoya en un escenario de elevada liquidez en el sistema financiero local y en una demanda sostenida por instrumentos en dólares. Analistas del mercado atribuyen este interés a la búsqueda de cobertura cambiaria por parte de inversores, así como a regulaciones recientes que limitaron la salida de divisas al exterior, incentivando su permanencia en activos locales.
En lo que va del año, el Tesoro ya logró captar cerca de US$1.400 millones mediante estos instrumentos, aunque una porción significativa fue utilizada para afrontar pagos de deuda. Actualmente, mantiene depósitos en dólares en el Banco Central que resultarían clave para cubrir compromisos inmediatos.
En el frente en pesos, la licitación incluye un menú amplio de instrumentos con el que el Gobierno buscará renovar e incluso ampliar el financiamiento. Las expectativas del mercado apuntan a una tasa de refinanciación superior al 100%, en línea con colocaciones recientes, lo que permitiría al Ejecutivo no solo cubrir los vencimientos sino también obtener recursos adicionales.
Entre las novedades, se destaca la incorporación de un bono dual ajustado por inflación (CER) o tasa variable, con vencimiento en 2029, diseñado para captar el interés de inversores que buscan protección frente a la evolución de los precios.
La estrategia oficial combina así la captación de divisas en el mercado interno con el sostenimiento del financiamiento en moneda local, en un intento por consolidar la estabilidad financiera en el corto plazo y cumplir con las exigencias del programa acordado con el FMI.