La inteligencia artificial (IA) no solo está transformando el negocio tecnológico, sino también las preferencias de los inversores. Un informe de Goldman Sachs Research sostiene que las denominadas acciones HALO —empresas con activos pesados y baja obsolescencia— están ganando terreno en los mercados emergentes gracias al fuerte crecimiento de las inversiones en infraestructura vinculada a la IA.
Estas compañías, caracterizadas por su alta intensidad de capital, operan principalmente en sectores como energía, servicios públicos, telecomunicaciones, manufactura e infraestructura, actividades que demandan fuertes inversiones físicas y que se perfilan como algunas de las grandes beneficiadas por el nuevo ciclo tecnológico.
¿Qué son las acciones HALO?
HALO es el acrónimo de Heavy Assets, Low Obsolescence (activos pesados y baja obsolescencia).
Se trata de empresas cuyo negocio depende de infraestructura física de largo plazo, como redes eléctricas, plantas industriales, oleoductos, centros energéticos o sistemas de telecomunicaciones, activos que conservan su valor durante muchos años y requieren inversiones constantes.
Según Goldman Sachs, este tipo de compañías vuelve a captar el interés de los inversores porque la expansión global de la inteligencia artificial exige enormes desembolsos en infraestructura energética, redes y centros de datos.
Las acciones HALO superan ampliamente a las empresas “capital-light”
El informe muestra una fuerte diferencia de rendimiento entre ambos grupos.
Desde fines de 2025 hasta comienzos de junio de 2026, una cartera de empresas intensivas en capital registró una ganancia cercana al 115%, mientras que las compañías denominadas capital-light, vinculadas principalmente a software, internet y medios digitales, avanzaron apenas 7%.
Además, Goldman Sachs destaca que las acciones HALO todavía cotizan con un descuento cercano al 20% respecto de las empresas con menor intensidad de capital, pese a mostrar mejores perspectivas de crecimiento de ganancias.
Las estimaciones de beneficios por acción para los próximos doce meses aumentaron 45% en lo que va del año para este grupo, mientras que permanecieron prácticamente sin cambios para las empresas más livianas en activos.
Energía, utilities y telecomunicaciones lideran el fenómeno
Para identificar este tipo de compañías, los analistas desarrollaron un Capital Intensity Score, un indicador que combina seis variables relacionadas con el peso de los activos físicos y la inversión en capital.
A partir de esa metodología, los sectores con mayor intensidad de capital fueron:
- Energía.
- Utilities (servicios públicos).
- Telecomunicaciones.
- Manufactura industrial.
- Fabricantes de semiconductores.
La canasta elaborada por Goldman Sachs reúne 80 compañías de mercados emergentes, con una importante presencia de empresas de China, Corea del Sur y Taiwán.
La inteligencia artificial impulsa una nueva ola de inversión
El informe señala que el desarrollo de la inteligencia artificial está acelerando un ciclo global de inversiones en infraestructura.
Los grandes proveedores tecnológicos proyectan destinar billones de dólares a la construcción de centros de datos durante los próximos años, lo que incrementará la demanda de redes eléctricas, generación de energía, infraestructura industrial y conectividad.
A este fenómeno se suman otros factores estructurales, como la reindustrialización, el aumento del gasto en defensa y la reorganización de las cadenas globales de suministro, impulsadas por criterios de seguridad energética y resiliencia geopolítica.
Goldman Sachs ve espacio para que el rally continúe
Los estrategas Sunil Koul y Tarun Lalwani consideran que el buen desempeño de las acciones HALO todavía tiene margen para extenderse.
Según el informe, la combinación de mejores perspectivas de ganancias, valuaciones relativamente atractivas y un fuerte ciclo de inversión en infraestructura seguirá favoreciendo a las compañías intensivas en capital.
En contraste, advierten que sectores como software, internet, medios y otros negocios con pocos activos físicos podrían enfrentar un entorno más desafiante a medida que la inteligencia artificial modifica sus modelos de negocio.
Para Goldman Sachs, el efecto HALO ya dejó de ser un fenómeno exclusivo de Estados Unidos y Europa. La tendencia también se consolida en los mercados emergentes, donde la infraestructura energética e industrial aparece como uno de los principales vehículos para capturar el crecimiento asociado a la revolución de la inteligencia artificial.