Se enfría el boom de la inteligencia artificial: por qué los inversores cambian de estrategia

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La firma de análisis financiero detecta un agotamiento en las acciones tecnológicas de mayor volatilidad y una rotación de los inversores hacia sectores defensivos. Las inversiones en inteligencia artificial enfrentan mayores exigencias de rentabilidad, mientras crece la competencia entre OpenAI y Anthropic.

El boom bursátil de la inteligencia artificial (IA) comienza a mostrar señales de agotamiento en Wall Street. Citrini Research, una firma especializada en análisis financiero, advierte que la estrategia de inversión que impulsó a las grandes tecnológicas podría estar entrando en una nueva etapa, marcada por menores expectativas de crecimiento, mayores costos y dudas sobre la rentabilidad de los proyectos.

En su informe El fin del trade (tal como lo conocemos), la consultora identifica un cambio en las condiciones del mercado. Aunque considera que la adopción de la inteligencia artificial seguirá creciendo, cuestiona que las compañías que concentraron las mayores ganancias bursátiles puedan sostener el mismo ritmo de valorización.

Para Citrini Research, el principal riesgo ya no está en perderse una nueva suba de las acciones tecnológicas, sino en quedar expuesto a una eventual corrección. “El riesgo asimétrico ya no es al alza, sino a la baja”, sostiene el informe.

El diagnóstico no implica que la firma haya abandonado sus perspectivas favorables sobre la inteligencia artificial. La advertencia apunta a la distancia entre el crecimiento del negocio, las inversiones necesarias para expandirlo y los ingresos que efectivamente pueden generar las empresas.

Las inversiones en inteligencia artificial enfrentan un límite

Uno de los principales focos de preocupación de Citrini Research es el volumen de capital que demanda la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial.

El gasto de capital anualizado de los grandes proveedores de servicios de nube se aproxima a US$1 billón, según las estimaciones de la firma. En paralelo, los ingresos recurrentes anuales de todo el ecosistema alcanzarían al menos US$200.000 millones.

La diferencia entre ambas magnitudes plantea interrogantes sobre la capacidad de las compañías para recuperar las inversiones realizadas. Para Citrini, volver a duplicar el gasto exigiría ingresos medidos en billones de dólares, una trayectoria que considera poco probable.

Por eso, la consultora sostiene que el mercado podría estar llegando al pico del crecimiento del gasto de capital en infraestructura de IA.

A esa situación se suma una desaceleración en el crecimiento trimestral de las obligaciones de desempeño pendientes de los grandes proveedores de nube, un indicador que permite evaluar la evolución de los compromisos comerciales futuros.

También cambia la estructura de financiación. Las grandes tecnológicas, cuya capitalización conjunta supera ampliamente los US$10 billones, recurren cada vez más a emisiones de deuda y acciones para financiar proyectos que ya no pueden sostener exclusivamente con sus propios flujos de caja.

Citrini Research advierte que la demanda por esas emisiones comienza a mostrar señales de debilitamiento.

Entre los obstáculos para expandir la infraestructura aparecen las restricciones de suministro eléctrico, la escasez de trabajadores especializados, los retrasos en las cadenas de abastecimiento y las mayores exigencias regulatorias para construir centros de datos.

El informe también menciona US$15.000 millones en préstamos puente comprometidos con un proyecto respaldado por Anthropic en Texas, que quedó paralizado por una moratoria estatal sobre centros de datos.

OpenAI y Anthropic intensifican la competencia por los clientes

La disputa comercial entre los principales desarrolladores de inteligencia artificial constituye otra señal de alerta para Citrini Research.

La firma identifica el recorte de precios de los tokens de OpenAI, anunciado el 30 de julio, como un punto de inflexión en la competencia con Anthropic por ganar participación de mercado.

La decisión permitió a OpenAI recuperar clientes y dejó en evidencia la sensibilidad de la demanda frente a los precios. Para la consultora, también mostró que los productos de inteligencia artificial enfrentan una creciente presión competitiva, especialmente cuando existen alternativas similares y bajos costos de sustitución.

El fenómeno plantea un desafío para los laboratorios: aunque aumenta la cantidad de usuarios y el consumo de servicios de IA, la competencia puede limitar los márgenes de rentabilidad.

Citrini Research define este proceso como una señal de mercantilización del mercado, en el que la diferenciación de los productos pierde peso frente a la competencia por precios.

Sin embargo, la firma mantiene una perspectiva favorable sobre el valor de OpenAI y Anthropic en el largo plazo. Su preocupación está puesta en las tasas de crecimiento que deberían alcanzar para justificar las inversiones actuales y las valuaciones que reciben.

En ese sentido, distingue entre la expansión del uso de inteligencia artificial y el rendimiento de las acciones de las compañías vinculadas con esa tecnología.

Wall Street muestra señales de rotación hacia sectores defensivos

El cambio de expectativas también comienza a reflejarse en el comportamiento de las acciones.

Durante octubre, el Nasdaq retrocedió un 8% desde sus máximos históricos, en un contexto de desarme de posiciones apalancadas y menor impulso de las estrategias de inversión más expuestas a la volatilidad.

El indicador de momentum tecnológico de Morgan Stanley también retrocedió desde sus máximos, mientras que las acciones de alta beta —aquellas que suelen registrar movimientos más pronunciados que el mercado— perdieron terreno frente a los papeles de menor volatilidad.

Otro indicador relevante es la relación entre acciones cíclicas y defensivas. Según Citrini Research, esa relación cayó un 2,4% mensual, un 2,9% trimestral y un 6,9% semestral.

La tendencia refleja una preferencia relativa por compañías de sectores como salud, servicios públicos y consumo básico, frente a empresas vinculadas con industria, materiales y consumo discrecional.

Esto no significa necesariamente que todas las acciones cíclicas hayan registrado pérdidas, sino que su desempeño fue inferior al de los sectores defensivos durante los períodos analizados.

La consultora también señala que nueve de los catorce pares de activos que sigue muestran una inclinación hacia un escenario de estanflación, pese a que los indicadores de actividad económica todavía reflejan expansión.

En el mercado laboral estadounidense, las nóminas crecen a un promedio trimestral de 51.000 empleos. La estimación de Citrini Research es que, hacia finales de 2026, la economía necesitará apenas entre 5.000 y 10.000 nuevos puestos mensuales para mantener el equilibrio del empleo.

Qué estrategia propone Citrini Research para invertir

El cambio de escenario llevó a la firma a revisar su posicionamiento de mercado. Después de que su Citrindex acumulara desde mayo de 2023 una rentabilidad superior en más de 2,5 veces a la del S&P 500, la consultora plantea priorizar operaciones relativas, estrategias de reversión y oportunidades en segmentos que quedaron rezagados.

La recomendación responde a una lectura diferente del ciclo bursátil: los activos que lideraron las subas durante el boom de la inteligencia artificial ya no necesariamente ofrecen las mejores perspectivas de rendimiento.

Citrini Research anticipa un período de revisión de las valuaciones, en el que los inversores podrían diferenciar con mayor rigor entre las compañías que tienen capacidad para transformar sus inversiones en ingresos y aquellas que dependen de expectativas de crecimiento todavía difíciles de demostrar.

La evolución de los ingresos de los laboratorios de inteligencia artificial, los tiempos de construcción de los centros de datos y la disponibilidad de financiación serán variables centrales para determinar el próximo capítulo del negocio.

La advertencia de Citrini no es que la inteligencia artificial haya llegado a su techo tecnológico, sino que el mercado bursátil podría estar dejando atrás una etapa en la que las expectativas de crecimiento alcanzaban para impulsar las cotizaciones. Ahora, Wall Street exige resultados concretos y modelos de negocio capaces de justificar el volumen de capital invertido.

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