Wall Street ve preocupación por los bonos detrás de los movimientos de Bessent

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El secretario del Tesoro de EE.UU. tomó medidas sobre el yen y modificó las señales sobre las futuras emisiones de deuda. En Wall Street interpretan que busca contener las tasas de largo plazo, presionadas por la inflación y los elevados déficits fiscales.

Los últimos movimientos del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, despertaron la atención de los inversores de Wall Street. En el mercado interpretan que las recientes decisiones del funcionario apuntan a contener la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro, especialmente en el tramo largo de la curva.

Durante la última semana, Bessent intervino en el mercado cambiario para respaldar al yen y, posteriormente, introdujo cambios en las señales sobre las futuras emisiones de deuda estadounidense.

Las medidas llegan en un momento de presión sobre los bonos, con tasas de largo plazo elevadas por la persistencia de la inflación, los fuertes déficits fiscales y una creciente oferta de deuda pública.

Qué está haciendo Bessent con los bonos de EE.UU.

Una de las decisiones que más llamó la atención fue la intervención cambiaria de Estados Unidos para apuntalar al yen japonés, una medida que no se producía desde 1998.

La operación también tuvo una lectura vinculada al mercado de bonos del Tesoro estadounidense. Al reducir la necesidad de Japón de obtener dólares mediante la venta de sus activos en moneda estadounidense, la intervención podría disminuir una de las fuentes potenciales de presión vendedora sobre los Treasuries.

Además, Bessent respaldó un incremento de la línea de repos de la Reserva Federal para autoridades monetarias extranjeras. Esta herramienta permite a bancos centrales de otros países obtener dólares utilizando como garantía sus tenencias de bonos del Tesoro.

Para algunos operadores, el mensaje es claro: Washington busca evitar que los grandes tenedores extranjeros se vean obligados a vender bonos estadounidenses en un momento de elevada volatilidad.

La señal que el Tesoro envió sobre la deuda de largo plazo

Otro movimiento que generó expectativas en Wall Street apareció en el último comunicado trimestral de refinanciamiento del Tesoro.

El organismo modificó una expresión utilizada para describir sus planes sobre las futuras emisiones. En lugar de indicar que evaluaba posibles “aumentos” en las ventas de bonos con cupón y notas a tasa flotante, el Tesoro señaló que analizaba posibles “cambios”.

Aunque el cambio parece menor, los inversores lo interpretaron como una posible apertura a reducir la oferta de deuda de largo plazo, especialmente de los bonos que actualmente enfrentan mayor presión.

La expectativa ya comenzó a reflejarse en las encuestas de mercado. Según un sondeo de BMO Capital Markets, alrededor del 61% de los clientes consultados espera que el próximo movimiento en el tamaño de las subastas de bonos a 30 años sea una reducción y no un aumento.

Por qué Wall Street está preocupado por las tasas

El problema para el Tesoro es que las tasas de largo plazo responden a factores que exceden ampliamente sus decisiones sobre la composición de las emisiones.

La inflación continúa siendo una de las principales preocupaciones de los inversores. A esto se suma el tamaño del déficit fiscal estadounidense, que genera una necesidad constante de financiamiento.

Los déficits presupuestarios anuales se ubican cerca de los US$2 billones, lo que implica una elevada oferta de nueva deuda que el mercado debe absorber.

En paralelo, el aumento del precio del petróleo generado por la guerra con Irán agregó presión sobre la inflación y contribuyó a elevar el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años hasta alrededor del 4,65%.

La combinación de inflación, déficit y mayor emisión complica el objetivo de reducir el costo de financiamiento del Gobierno.

Bessent enfrenta una tarea difícil

La influencia del Tesoro sobre las tasas de largo plazo es limitada. Si bien puede modificar el calendario y la composición de las emisiones, no puede controlar por sí solo las expectativas de inflación ni la percepción de los inversores sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas.

“La Fed y el Tesoro deben estar preocupados por el nivel de las tasas de largo plazo”, señaló Priya Misra, gestora de cartera de JPMorgan Asset Management.

Desde esta perspectiva, la intervención con Japón, el respaldo a las nuevas autoridades de la Reserva Federal y la posibilidad de reducir la oferta de deuda de largo plazo formarían parte de una misma estrategia: mostrar que el Gobierno está atento al mercado de tasas y dispuesto a utilizar las herramientas disponibles para evitar una escalada mayor de los rendimientos.

La Fed también quedó en el centro de la discusión

Las decisiones de Bessent coinciden con un momento de tensión para la Reserva Federal.

Los comentarios del presidente de la Fed, Kevin Warsh, después de la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto generaron una fuerte reacción en el mercado de bonos y pusieron nuevamente el foco sobre la capacidad del banco central para controlar la inflación.

Bessent salió públicamente en defensa de Warsh y sostuvo que los mercados necesitaban una “desintoxicación” de los comentarios de la Reserva Federal.

El funcionario también manifestó su confianza en que el banco central podrá equilibrar sus objetivos de crecimiento económico e inflación.

Para los inversores, sin embargo, la cuestión central sigue siendo la misma: si la inflación no vuelve de manera convincente hacia el objetivo del 2%, será difícil que los rendimientos de los bonos de largo plazo bajen de manera sostenida.

El mercado laboral puede darle una ayuda a los bonos

Los últimos datos económicos mostraron algunas señales favorables para el mercado de deuda.

El viernes, los rendimientos de los bonos del Tesoro retrocedieron después de que un informe del Departamento de Trabajo mostrara un debilitamiento significativo del mercado laboral estadounidense.

Una economía que comienza a enfriarse puede reducir las presiones inflacionarias y aumentar las expectativas de una política monetaria menos restrictiva.

Los inversores también esperan el próximo dato de inflación. Una lectura del índice de precios al consumidor inferior a la prevista podría reforzar la baja de los rendimientos.

El mercado de bonos sigue siendo el principal desafío

Bessent ya había señalado que reducir el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años era una de las prioridades de la administración de Donald Trump, debido a su importancia como referencia para las hipotecas y otros préstamos.

Sin embargo, las políticas fiscales del Gobierno complican ese objetivo.

Los recortes de gasto tuvieron hasta ahora un impacto limitado, mientras que las reducciones de impuestos podrían incrementar significativamente la deuda pública durante los próximos años.

A esto se suman las tensiones en torno a la independencia de la Reserva Federal y el impacto de los mayores precios del petróleo sobre la inflación.

Por eso, aunque las últimas decisiones del Tesoro pueden aliviar parte de la presión, Wall Street considera que Bessent tiene un margen limitado para controlar por sí solo las tasas de largo plazo.

El verdadero desafío será convencer a los inversores de que la inflación está nuevamente bajo control y que la creciente deuda pública puede ser absorbida sin exigir rendimientos cada vez mayores.

En ese escenario, los movimientos de Bessent aparecen como una señal de que el Gobierno estadounidense está cada vez más atento al comportamiento de los bonos y al impacto que una suba sostenida de las tasas puede tener sobre toda la economía.

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